
Se acabaron las axilas apestosas
Al tercer día las axilas ya no huelen. Ni siquiera si sudas. Es más, como no me huelen, se me olvida ponerme desodorante. Tiene un sabor un poco a tierra pero no molesta, como cuando tomas un té de hierbas sin azúcar ni miel. Sí se siente la menta y también huele a eso, sin ser fuerte. Me ayuda a ir al baño más tranquila y sí, el popó se pone verde, pero tranquila que no pasa nada. Cuando lo dejas uno o dos días completos las axilas vuelven a oler, así que voy por tandas: dos semanas tomando, una descansando.






